Tipos de café: guía completa para saber cuál pedir y cómo se prepara

Tipos de café populares como espresso, cappuccino, latte y americano servidos en tazas

Elegir entre tantos tipos de café puede parecer fácil… hasta que llegas a una cafetería y ves nombres como espresso, ristretto, lungo, latte macchiato, flat white, mocca o cappuccino. Ahí empiezan las dudas: ¿cuál es más fuerte?, ¿cuál tiene más leche?, ¿cuál es más suave?, ¿cuál debería pedir si apenas estoy empezando a tomar café?

La verdad es que no todos los cafés son iguales, aunque todos partan de una misma base: el grano de café. Lo que cambia es el tipo de grano, el tueste, la molienda, la cantidad de agua, la presión, la leche, la espuma, el hielo, el cacao, los licores o incluso la forma en que se sirve.

Por eso, en esta guía voy a ordenar los tipos de café de una forma sencilla: primero veremos las variedades según el grano, luego los cafés más populares según su preparación y, finalmente, una tabla práctica para saber cuál elegir según tu gusto.

Y algo importante: si estás empezando, no tienes por qué lanzarte directo a un espresso intenso. A mucha gente le pasa que entra al mundo del café por bebidas más suaves, como un latte, un cappuccino o un café con leche, y luego va probando opciones más concentradas. Me parece una forma mucho más amable de descubrir qué café va contigo.

Tabla de Contenido

¿Qué son los tipos de café y por qué no todos saben igual?

Cuando hablamos de tipos de café, en realidad podemos estar hablando de varias cosas distintas. A veces nos referimos al tipo de grano, como arábica o robusta. Otras veces hablamos de la bebida preparada: espresso, americano, cappuccino, latte o frappé. Y en otros casos nos referimos al método de preparación, como prensa francesa, cafetera italiana, espresso o café filtrado.

Por eso conviene aclarar algo desde el principio: no es lo mismo una variedad de café que una bebida de café. El grano define buena parte del sabor, pero la preparación cambia por completo la experiencia.

Un espresso, por ejemplo, es corto, intenso y concentrado. Un americano parte de un espresso, pero se alarga con agua caliente. Un cappuccino combina espresso, leche vaporizada y espuma. Y un frappé suele servirse frío, con hielo y una textura más refrescante.

La clave está en entender qué hace diferente a cada uno.

La diferencia entre grano, preparación e ingredientes

Para no perderse, yo lo dividiría así:

CategoríaQué significaEjemplos
Tipo de granoVariedad de la planta del caféArábica, robusta, libérica, excelsa
PreparaciónForma en que se extrae el caféEspresso, americano, lungo, ristretto
Ingredientes añadidosElementos que modifican sabor y texturaLeche, cacao, hielo, nata, licor
IntensidadSensación de fuerza del caféSuave, medio, intenso
Perfil de saborCómo se percibe en bocaDulce, ácido, amargo, tostado, cremoso

Esta diferencia es importante porque alguien puede decir “me gusta el café suave”, pero eso puede significar varias cosas. Tal vez quiere menos amargor, más leche, menos concentración o un grano menos intenso. Por eso no basta con saber nombres: hay que entender qué hay detrás de cada bebida.

Intensidad, cuerpo, acidez y aroma: lo básico para elegir bien

Antes de entrar a la lista de cafés, conviene conocer cuatro conceptos:

Intensidad: es la sensación de potencia. Un espresso suele sentirse más intenso que un café con leche, aunque la cantidad total de cafeína no siempre sea lo que más cambia la percepción.

Cuerpo: es la textura en boca. Un café con cuerpo se siente más denso, más redondo y más presente.

Acidez: no significa que el café esté malo. En café, la acidez puede recordar a frutas, cítricos o notas frescas. Algunos cafés la tienen más marcada que otros.

Aroma: es una de las partes más importantes de la experiencia. Puede recordar a chocolate, frutos secos, caramelo, flores, especias o pan tostado.

Si estás empezando, mi recomendación editorial sería no obsesionarte con todos estos términos desde el primer día. Es mejor probar y preguntarte: “¿me gusta más con leche o sin leche?”, “¿lo prefiero corto o largo?”, “¿me agrada el amargor?”, “¿quiero algo dulce o más puro?”. Con eso ya puedes elegir mucho mejor.

Tipos de café según el grano

Los tipos de café también se pueden clasificar por la variedad del grano. Esta parte es importante porque el grano influye en el sabor, el aroma, la intensidad y la sensación final de la bebida.

Las variedades más conocidas son arábica y robusta, aunque también existen otras menos comunes, como libérica y excelsa.

Café arábica

El café arábica es una de las variedades más populares y valoradas. Suele asociarse con sabores más suaves, aromáticos y complejos. Puede tener notas dulces, florales, frutales o achocolatadas, dependiendo del origen, el tueste y la preparación.

Si no sabes qué café elegir, el arábica suele ser una buena puerta de entrada. No porque sea “mejor” en todos los casos, sino porque tiende a resultar más amable para quienes no disfrutan de cafés demasiado amargos o agresivos.

También es habitual encontrarlo en cafés de especialidad, cafeterías de autor y mezclas pensadas para resaltar aromas. En taza, suele sentirse más elegante y menos rudo que otras variedades.

Café robusta

El café robusta tiene un perfil más intenso, amargo y potente. Suele tener más cuerpo y una presencia más fuerte en boca. Por eso se usa mucho en mezclas para espresso, especialmente cuando se busca una crema más densa y una sensación más marcada.

No es raro que alguien pruebe un café robusta mal trabajado y piense: “esto es demasiado amargo para mí”. Pero bien usado, puede aportar fuerza, estructura y carácter.

El robusta encaja bien con personas que quieren un café con más pegada, especialmente en preparaciones cortas o mezclas con leche. En bebidas como cappuccino o café con leche, esa intensidad ayuda a que el sabor del café no desaparezca detrás de la leche.

Café libérica

El café libérica es menos común, pero interesante. Sus granos suelen ser más grandes y su perfil de sabor puede ser diferente al arábica y al robusta. Puede tener notas más ahumadas, florales o incluso algo afrutadas, dependiendo del origen.

No es el tipo de café que normalmente encuentras en cualquier supermercado, pero sí puede aparecer en mercados especializados o mezclas concretas. Es una buena opción para quienes ya han probado cafés tradicionales y quieren explorar sabores menos habituales.

Café excelsa

El café excelsa se considera a menudo una variedad relacionada con la libérica. Tiene un perfil peculiar, con notas que pueden sentirse afrutadas, ácidas o complejas. No suele ser la opción más común para principiantes, pero sí puede resultar atractiva para quienes buscan algo distinto.

Su valor está precisamente en esa rareza. No es el café que pediría alguien que solo quiere un cappuccino clásico, pero puede ser interesante para personas curiosas que disfrutan comparando matices.

Mezclas o blends

Las mezclas de café, también llamadas blends, combinan distintos granos para conseguir un perfil equilibrado. Por ejemplo, una mezcla puede usar arábica para aportar aroma y robusta para dar cuerpo e intensidad.

No hay que ver las mezclas como algo inferior. De hecho, muchas cafeterías usan blends porque permiten mantener un sabor constante y crear una experiencia concreta en taza.

Un blend bien diseñado puede ser perfecto para espresso, café con leche o cappuccino, porque equilibra acidez, cuerpo, dulzor y crema.

Tipos de café según su preparación

Ahora sí entramos en la parte que más suele buscar la gente: los tipos de café que puedes pedir en una cafetería. Aquí es donde aparecen nombres como espresso, americano, latte, cappuccino, mocca o frappé.

La diferencia principal está en la cantidad de café, agua, leche, espuma y otros ingredientes.

Espresso o café solo

El espresso es la base de muchas bebidas de café. Se prepara haciendo pasar agua caliente a presión por café molido fino. El resultado es una bebida corta, concentrada, intensa y con una capa de crema en la superficie.

Es ideal si quieres sentir el café de forma directa, sin leche ni azúcar. Eso sí, para principiantes puede resultar fuerte, porque concentra mucho sabor en poca cantidad.

Un buen espresso no debería saber simplemente “quemado” o “amargo”. Puede tener notas dulces, tostadas, frutales o achocolatadas. Pero cuando está mal extraído, sí puede resultar agresivo.

Para quién es: personas que quieren un café intenso, corto y sin distracciones.

Ristretto

El ristretto es una versión más corta y concentrada del espresso. Usa menos agua, por lo que el resultado es una bebida todavía más intensa y densa.

Aunque mucha gente lo asocia con “más fuerte”, lo interesante del ristretto es que puede ser más dulce y menos amargo si está bien preparado, porque se extraen menos compuestos finales que suelen aportar amargor.

No es el café más recomendable para empezar si todavía no estás acostumbrado al sabor del espresso, pero puede ser una gran opción si ya disfrutas los cafés concentrados.

Para quién es: amantes del espresso que quieren una experiencia más breve, intensa y concentrada.

Lungo o café largo

El lungo es lo contrario del ristretto: se prepara con más agua que un espresso tradicional. El resultado es una taza más larga, pero no necesariamente más suave.

Aquí suele haber confusión. Mucha gente piensa que más agua significa automáticamente menos intensidad, pero no siempre es así. Al alargar la extracción, también pueden aparecer sabores más amargos o secos.

Un lungo bien preparado puede ser agradable, pero necesita equilibrio. Si se extrae de más, puede sentirse plano o amargo.

Para quién es: personas que quieren una bebida más larga que un espresso, pero con carácter cafetero.

Americano

El café americano se prepara añadiendo agua caliente a un espresso. El resultado es una bebida más larga, más ligera en boca y menos concentrada que el espresso.

Uno de los errores más comunes es pensar que el americano es simplemente un café aguado. Bien preparado, puede ser aromático, equilibrado y agradable para beber con calma. De hecho, muchas personas se sorprenden al descubrir que un americano puede tener cuerpo, dulzor y una acidez suave si la base de espresso está bien hecha.

Me gusta recomendarlo a quien quiere tomar café negro, pero no desea algo tan corto e intenso como un espresso. También es una buena opción para quienes quieren una taza más larga sin añadir leche.

Para quién es: personas que quieren café negro, pero más suave y largo que un espresso.

Cortado o macchiato

El cortado combina espresso con una pequeña cantidad de leche, normalmente caliente. La leche suaviza la intensidad del café sin convertirlo en una bebida demasiado láctea.

El macchiato, por su parte, suele ser un espresso “manchado” con un poco de leche o espuma. Dependiendo del país o la cafetería, puede variar bastante.

Ambos son buenas opciones si quieres seguir notando el café, pero con una textura más amable. Para muchas personas, el cortado es el punto medio perfecto entre el espresso y el café con leche.

Para quién es: quienes quieren café intenso, pero un poco suavizado con leche.

Café con leche

El café con leche es uno de los tipos de café más populares en países hispanohablantes. Suele combinar café y leche caliente en proporciones bastante equilibradas, aunque cada casa y cafetería tiene su versión.

Es una bebida cómoda, familiar y fácil de tomar. No busca la intensidad pura del espresso ni la espuma marcada del cappuccino. Su gracia está en el equilibrio: sabor a café, textura suave y una sensación más redonda.

Si una persona está empezando y no sabe qué pedir, el café con leche suele ser una opción segura. No abruma, no exige demasiado al paladar y permite acostumbrarse al sabor del café poco a poco.

Para quién es: quienes quieren un café suave, diario y fácil de disfrutar.

Latte

El latte es una bebida con base de espresso y bastante leche vaporizada. Suele tener una capa fina de espuma, menos marcada que la del cappuccino.

Es cremoso, suave y muy popular. También es una de las mejores opciones para quienes no disfrutan del café demasiado amargo. Por eso muchas personas empiezan con latte, incluso con sabores añadidos como vainilla o caramelo, y luego van reduciendo el dulzor conforme se acostumbran al sabor del café.

Un latte bien hecho no debería saber solo a leche. La clave está en que el espresso siga presente, pero integrado.

Para quién es: quienes prefieren un café suave, cremoso y con más leche.

Cappuccino

El cappuccino combina espresso, leche vaporizada y espuma de leche. Su textura es más aireada que la del latte y suele tener un equilibrio muy agradable entre café y leche.

Es uno de los tipos de café más conocidos del mundo. La espuma le da una sensación ligera y cremosa, y muchas veces se sirve con cacao o canela por encima.

La diferencia con el latte está en la proporción y la textura. El cappuccino suele sentirse más espumoso y con más presencia del café, mientras que el latte es más lechoso y sedoso.

Para quién es: personas que quieren un café cremoso, equilibrado y con espuma.

Mocca

El mocca o mocha mezcla espresso, leche y chocolate. Es una opción perfecta para quienes quieren una bebida dulce, cremosa y con sabor a cacao.

Podríamos decir que está a medio camino entre un café y un chocolate caliente con café. No es la opción más “pura” para analizar matices del grano, pero sí una de las más agradables si buscas algo goloso.

El mocca funciona muy bien para quienes dicen: “me gusta el aroma del café, pero no tanto su amargor”. El chocolate ayuda a redondear el sabor y hacerlo más accesible.

Para quién es: quienes quieren un café dulce, cremoso y con toque de chocolate.

Café bombón

El café bombón combina café con leche condensada. Es dulce, denso y muy vistoso, porque normalmente se sirve en vaso de cristal para mostrar las capas.

No es un café para todos los días si buscas algo ligero, pero sí una bebida deliciosa para quienes disfrutan sabores dulces e intensos. La leche condensada suaviza el amargor del café y aporta una textura espesa.

Es uno de esos cafés que funcionan casi como postre.

Para quién es: amantes del café dulce y cremoso.

Café vienés

El café vienés suele prepararse con café y nata montada. Es una bebida elegante, cremosa y bastante indulgente.

La nata aporta dulzor, grasa y textura, lo que transforma el café en una experiencia más cercana a un postre. Puede llevar cacao, canela o virutas de chocolate.

No es la elección más ligera, pero sí una gran opción si quieres un café especial, de sobremesa o para disfrutar sin prisa.

Para quién es: quienes buscan un café cremoso, dulce y con aire de postre.

Café irlandés

El café irlandés combina café caliente, whisky, azúcar y nata. Es una bebida alcohólica, así que no es para cualquier momento ni para cualquier público.

Tiene un perfil intenso, cálido y dulce. El café aporta amargor y aroma; el whisky, carácter; el azúcar, equilibrio; y la nata, textura.

Es más una bebida de ocasión que un café diario. Funciona bien como cierre de comida o bebida de invierno.

Para quién es: adultos que buscan un café especial con alcohol.

Carajillo

El carajillo mezcla café con licor, normalmente brandy, ron, anís u otro destilado según la región. Como el café irlandés, es una bebida alcohólica.

Puede servirse solo, quemado, con hielo o con distintos estilos según el país. Su sabor depende muchísimo del licor usado.

Es intenso, aromático y potente. No lo recomendaría como primer acercamiento al café, pero sí como bebida tradicional para quienes disfrutan sabores fuertes.

Para quién es: adultos que buscan un café intenso con licor.

Frappé

El frappé es un café frío, normalmente batido con hielo. Puede prepararse con café soluble, espresso, leche, azúcar, siropes o nata, según la versión.

Es refrescante, dulce y muy popular en climas cálidos. No busca la intensidad de un espresso, sino una experiencia fría y agradable.

Si no te gusta el café caliente o quieres algo para verano, el frappé puede ser una entrada muy fácil al mundo del café.

Para quién es: quienes quieren café frío, dulce y refrescante.

Café azteca

El café azteca suele combinar café, chocolate, especias y, en algunas versiones, un toque picante. Puede incluir canela, chile, cacao o nata, dependiendo de la receta.

Es una bebida intensa, aromática y diferente. No es tan común como un cappuccino o un americano, pero puede ser muy interesante para quienes disfrutan sabores especiados.

Para quién es: personas que quieren un café original, especiado y con chocolate.

Tabla comparativa de los tipos de café más populares

Esta tabla te ayuda a comparar rápidamente los tipos de café más habituales:

Tipo de caféIntensidadLecheDulzorIdeal para
EspressoAltaNoBajoQuienes quieren café puro
RistrettoMuy altaNoBajo/medioAmantes del café concentrado
LungoMedia/altaNoBajoQuienes quieren una taza más larga
AmericanoMediaNoBajoCafé negro más suave
CortadoMedia/altaPocaBajoEquilibrio entre café y leche
Café con lecheMediaMedia/altaVariableDesayuno o consumo diario
LatteBaja/mediaAltaVariablePrincipiantes o café suave
CappuccinoMediaMediaVariableCafé cremoso con espuma
MoccaBaja/mediaAltaAltoQuienes aman el chocolate
BombónMediaLeche condensadaMuy altoCafé dulce tipo postre
VienésMediaNataAltoCafé cremoso especial
IrlandésMedia/altaNataMedio/altoAdultos, café con whisky
CarajilloAltaNoVariableAdultos, café con licor
FrappéBaja/mediaVariableAltoCafé frío y refrescante

Cuál es más fuerte

Si hablamos de sabor concentrado, los más fuertes suelen ser el ristretto, el espresso y el carajillo. El robusta también puede aportar más intensidad si está presente en la mezcla.

Pero cuidado: “fuerte” no siempre significa “más cafeína”. A veces lo que percibimos como fuerza es concentración, amargor, cuerpo o falta de leche.

¿Cuál tiene más leche?

Los cafés con más leche suelen ser el latte, el café con leche, el mocca y algunas versiones de frappé. El cappuccino también lleva leche, pero la espuma cambia mucho la textura.

Si quieres un café suave y cremoso, iría por latte o café con leche. Si quieres algo más equilibrado y con espuma, cappuccino.

¿Cuál es más dulce?

Los más dulces suelen ser el café bombón, el mocca, el frappé y el café vienés. Esto se debe a ingredientes como leche condensada, chocolate, azúcar, siropes o nata.

Son buenas opciones si el café negro te parece demasiado amargo.

¿Cuál conviene si estás empezando?

Si estás empezando, yo no iría directamente al café más intenso. Una ruta más cómoda sería:

  1. Latte o café con leche.
  2. Cappuccino.
  3. Cortado.
  4. Americano.
  5. Espresso.
  6. Ristretto.

Esta progresión permite acostumbrarse al sabor del café poco a poco. Muchas personas empiezan con bebidas más dulces o con más leche y, con el tiempo, descubren que también disfrutan cafés más puros.

¿Qué tipo de café elegir según tu gusto?

La mejor forma de elegir entre tantos tipos de café no es memorizar nombres, sino partir de lo que te gusta. ¿Quieres algo fuerte? ¿Suave? ¿Dulce? ¿Frío? ¿Con leche? ¿Sin leche?

Aquí tienes una guía rápida.

Si quieres un café intenso

Elige:

  • Espresso.
  • Ristretto.
  • Carajillo.
  • Cortado.
  • Café con mezcla robusta.

Estos cafés tienen más presencia y menos elementos que suavicen el sabor. Son ideales si disfrutas notas tostadas, amargas o profundas.

Si prefieres un café suave

Elige:

  • Latte.
  • Café con leche.
  • Cappuccino.
  • Americano suave.
  • Mocca si también quieres dulzor.

Aquí la leche o el agua ayudan a reducir la sensación de intensidad. Es el camino más recomendable si no te gusta el café demasiado fuerte.

Si te gusta el café dulce

Elige:

  • Café bombón.
  • Mocca.
  • Frappé.
  • Café vienés.
  • Latte con sirope.

Estos cafés son más accesibles para quienes prefieren bebidas dulces, cremosas o tipo postre.

Si quieres café frío

Elige:

  • Frappé.
  • Café con hielo.
  • Iced latte.
  • Cold brew.
  • Americano frío.

Los cafés fríos son una gran alternativa si vives en clima cálido o si el café caliente te resulta pesado. Además, muchas versiones frías se sienten menos amargas.

Si no sabes qué pedir en una cafetería

Mi recomendación sería esta:

  • Si quieres algo clásico: café con leche.
  • Si quieres algo suave y moderno: latte.
  • Si quieres espuma: cappuccino.
  • Si quieres café negro suave: americano.
  • Si quieres intensidad: espresso.
  • Si quieres dulce: mocca o bombón.
  • Si hace calor: frappé o iced latte.

Esta pequeña guía evita el típico momento de mirar la carta sin saber por dónde empezar.

Errores comunes al elegir un tipo de café

Aunque elegir café parece simple, hay errores bastante habituales. Y conocerlos ayuda mucho a disfrutar más la experiencia.

Pensar que el americano siempre es aguado

El americano tiene mala fama entre algunas personas porque lo asocian con un café diluido y sin gracia. Pero un buen americano no tiene por qué ser aburrido.

Si parte de un espresso bien preparado y se añade el agua en una proporción equilibrada, puede ser una bebida aromática, ligera y muy agradable. Además, permite beber el café con más calma que un espresso.

Es una buena opción si quieres café negro, pero no una bebida tan corta e intensa.

Confundir latte, cappuccino y café con leche

Estos tres cafés llevan leche, pero no son iguales.

El latte suele tener más leche y una textura más sedosa.
El cappuccino tiene más espuma y un equilibrio distinto entre café, leche y aire.
El café con leche es más casero, directo y flexible en proporciones.

Si te gusta mucha leche, pide latte. Si quieres espuma, cappuccino. Si quieres algo sencillo para desayunar, café con leche.

Elegir espresso sin estar acostumbrado a sabores intensos

El espresso puede ser maravilloso, pero también puede resultar demasiado fuerte si estás empezando. No pasa nada si al principio prefieres café con leche, latte o cappuccino.

De hecho, una buena forma de aprender es ir reduciendo poco a poco la cantidad de leche o azúcar. Así empiezas a notar mejor el sabor real del café sin que el cambio sea brusco.

Creer que todos los cafés con leche son suaves

Aunque la leche suaviza, no todos los cafés con leche son iguales. Si la base es un espresso muy intenso o una mezcla con mucho robusta, el sabor del café seguirá presente.

Por eso un cappuccino puede sentirse más cafetero que un latte, aunque ambos lleven leche.

Pensar que el café dulce es “menos café”

Un mocca, un bombón o un frappé no son menos válidos por ser dulces. Simplemente ofrecen otra experiencia. No todo el mundo busca analizar notas de cata; a veces uno quiere una bebida rica, cremosa y fácil de disfrutar.

El truco está en saber qué estás pidiendo y no esperar que un bombón sepa como un espresso puro.

Conclusión: el mejor tipo de café depende de cómo te gusta tomarlo

No existe un único “mejor café”. Existen muchos tipos de café, y cada uno tiene sentido según el momento, el gusto y la experiencia de quien lo toma.

Si quieres intensidad, el espresso o el ristretto son grandes opciones. Si prefieres algo más largo, el americano puede sorprenderte. Si buscas suavidad, el latte, el cappuccino o el café con leche son apuestas seguras. Y si quieres algo dulce o frío, el mocca, el bombón o el frappé pueden ser justo lo que necesitas.

Mi forma favorita de resumirlo es esta: no empieces preguntando cuál café es mejor; empieza preguntando cómo te gusta beberlo. Con leche o sin leche. Corto o largo. Dulce o amargo. Caliente o frío. Suave o intenso.

A partir de ahí, elegir entre tantos tipos de café se vuelve mucho más fácil.

Preguntas frecuentes sobre tipos de café

¿Cuántos tipos de café existen?

Depende de cómo los clasifiques. Si hablamos de granos, los principales son arábica, robusta, libérica y excelsa. Si hablamos de preparaciones, hay muchos más: espresso, americano, cappuccino, latte, cortado, ristretto, lungo, mocca, frappé, bombón, vienés, irlandés, carajillo y otros.

¿Cuál es el café más suave?

Entre los cafés populares, los más suaves suelen ser el latte, el café con leche, el cappuccino y algunos americanos ligeros. También suelen sentirse más suaves los cafés elaborados con granos arábica y tuestes no excesivamente oscuros.

¿Cuál es el café más fuerte?

Por concentración, los más fuertes suelen ser el ristretto y el espresso. También pueden sentirse fuertes el carajillo y los cafés preparados con mezclas que incluyen robusta.

¿Qué café tiene más leche?

El latte suele tener bastante leche, más que un cappuccino. El café con leche también lleva una cantidad importante, aunque depende mucho de la costumbre de cada país o cafetería.

¿Qué café debería probar por primera vez?

Si estás empezando, probaría primero un latte, un café con leche o un cappuccino. Son bebidas más suaves y fáciles de disfrutar. Luego puedes pasar a un cortado, un americano y finalmente un espresso.

¿Qué diferencia hay entre arábica y robusta?

El arábica suele ser más aromático, suave y complejo. El robusta suele tener más cuerpo, más intensidad y un sabor más amargo. Muchas mezclas combinan ambos para equilibrar aroma, fuerza y crema.

¿Qué diferencia hay entre espresso y americano?

El espresso es corto, concentrado e intenso. El americano se prepara añadiendo agua caliente al espresso, por eso es más largo y más ligero en boca.

¿Qué diferencia hay entre latte y cappuccino?

El latte suele tener más leche y una textura más sedosa. El cappuccino tiene más espuma y una presencia más equilibrada entre café, leche y aire.

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