Café con menta: receta refrescante, fácil y equilibrada

El café con menta es una de esas combinaciones que parecen muy sencillas, pero cuyo resultado cambia por completo según la cantidad de hojas, el tipo de café y la forma de mezclar los ingredientes. Cuando se prepara correctamente, el café conserva su aroma y su intensidad, mientras que la menta aporta un final fresco y limpio. Cuando las proporciones no están equilibradas, la bebida puede quedar amarga, aguada o con un sabor mentolado excesivo.
En esta receta te propongo una preparación fría, sin alcohol y fácil de adaptar. La base es un café ligeramente concentrado y bien enfriado, acompañado de una pequeña cantidad de jarabe casero de menta. El jarabe permite controlar mejor la intensidad que añadir muchas hojas directamente al café. También utilizaremos menta fresca al servir, pero sin triturarla demasiado para evitar sabores vegetales o amargos.
Puedes preparar esta bebida con cold brew, prensa francesa, cafetera de goteo, cafetera italiana, máquina de espresso, cápsulas o café soluble. Más adelante encontrarás las equivalencias exactas para cada método, de modo que puedas hacerla con la cafetera que ya tienes en casa.
La receta principal está calculada para dos vasos. Empieza con una cantidad moderada de jarabe y ajusta después de probar. La menta debe acompañar al café, no ocultarlo. El resultado ideal es una bebida fría, aromática, ligeramente dulce y con un frescor perceptible al final de cada sorbo.
Ficha rápida de la receta para imprimir
Nombre: café frío con menta
Rendimiento: 2 vasos
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de enfriado: 20 minutos, si el café todavía está caliente
Tiempo adicional del cold brew: entre 10 y 12 horas
Dificultad: fácil
Temperatura de servicio: fría
Tipo de receta: bebida sin alcohol
Cafeteras compatibles: cold brew, prensa francesa, goteo, italiana, espresso, cápsulas y café soluble
Ingredientes
- 300 ml de café fuerte y frío
- 20 ml de jarabe casero de menta
- 8 hojas medianas de menta fresca
- 200 o 250 g de hielo
- 2 ramitas de menta para decorar
- 30 o 60 ml de agua fría, solo si el café está demasiado concentrado
Preparación resumida
- Prepara el café y déjalo enfriar completamente.
- Presiona suavemente ocho hojas de menta con una cuchara.
- Reparte el hielo entre dos vasos.
- Añade 150 ml de café frío a cada vaso.
- Incorpora dos cucharaditas de jarabe de menta por vaso.
- Agrega las hojas ligeramente presionadas.
- Remueve, prueba y ajusta la intensidad.
- Decora con una ramita de menta y sirve inmediatamente.
Llévate la receta resumida
Incluye ingredientes, cantidades, preparación y ajustes para corregir el sabor.
¿Cómo preparar café con menta frío?
Ingredientes para dos vasos
Para conseguir un resultado equilibrado, estas son las cantidades iniciales que recomiendo:
- 300 ml de café fuerte y frío: debe estar un poco más concentrado que el café que beberías caliente, porque el hielo lo diluirá ligeramente.
- 20 ml de jarabe de menta: equivale aproximadamente a dos cucharaditas por vaso.
- 8 hojas de menta fresca: cuatro hojas por vaso son suficientes para reforzar el aroma.
- 200 o 250 g de hielo: utiliza cubos grandes siempre que sea posible, ya que se derriten más lentamente.
- 2 ramitas de menta: funcionan como decoración, pero también acercan el aroma fresco a la nariz al beber.
- Agua fría opcional: puede utilizarse para ajustar un espresso, un café de cafetera italiana o un cold brew demasiado concentrado.
La receta admite cierta flexibilidad, pero conviene realizar el primer ajuste después de probarla. Añadir más jarabe siempre es fácil; retirar el exceso de dulzor o sabor mentolado resulta mucho más complicado.
Utensilios necesarios
- Una cafetera o sistema de preparación de café
- Una jarra o recipiente resistente al calor
- Dos vasos altos
- Una cuchara
- Un colador pequeño
- Una báscula o vaso medidor
- Una cacerola pequeña para el jarabe
- Una cubitera, preferiblemente para cubos grandes
No es imprescindible utilizar coctelera. Puedes mezclar la bebida directamente en el vaso o agitarla brevemente en un frasco con tapa. Si decides agitarla, hazlo antes de añadir la ramita decorativa.
1. Prepara el jarabe ligero de menta
El jarabe casero ofrece una intensidad más homogénea que las hojas añadidas directamente al café. Para preparar una pequeña cantidad necesitarás:
- 100 ml de agua
- 80 g de azúcar
- Entre 15 y 20 hojas de menta fresca
Coloca el agua y el azúcar en una cacerola. Calienta a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se disuelva. No es necesario mantener una ebullición prolongada.
Retira la cacerola del fuego, añade las hojas de menta, tapa el recipiente y deja infusionar durante 8 o 10 minutos. Después, cuela el jarabe sin presionar demasiado las hojas.
El aroma debe ser fresco y reconocible, pero no debe recordar a una infusión de hierbas demasiado cocida. Si las hojas se mantienen durante mucho tiempo en el líquido caliente, pueden aparecer notas vegetales poco agradables.
Deja enfriar el jarabe antes de utilizarlo. Obtendrás aproximadamente 130 o 140 ml, cantidad suficiente para preparar entre 10 y 14 vasos según la intensidad elegida.
2. Prepara y enfría el café
Utiliza 300 ml de café fuerte, pero no excesivamente amargo. Si acabas de prepararlo en caliente, pásalo a una jarra y deja que pierda temperatura antes de introducirlo en el refrigerador.
Evita verter café recién hecho directamente sobre un vaso lleno de hielo. El cambio de temperatura derretirá los cubos rápidamente y la bebida puede quedar aguada antes de que termines de mezclarla.
Para acelerar el proceso, coloca la jarra de café dentro de un recipiente más grande con agua y hielo. Remueve durante unos minutos y después pásala al refrigerador. También puedes preparar el café la noche anterior y conservarlo tapado.
El café frío debe conservar su aroma. Si huele excesivamente tostado, quemado o plano, la menta no corregirá esos defectos; solo añadirá otra capa de sabor.
3. Presiona suavemente las hojas de menta
Coloca ocho hojas de menta sobre una superficie limpia. Presiónalas una o dos veces con la parte posterior de una cuchara.
No las machaques hasta convertirlas en una pasta. Romperlas en exceso libera notas vegetales y puede provocar que la bebida se vuelva amarga o recuerde a una infusión muy intensa.
Otra técnica sencilla consiste en colocar las hojas sobre la palma de la mano y darles una palmada suave. Con ese gesto se liberan parte de sus aceites aromáticos sin destruir su estructura.
Las hojas deben conservar su forma y un color verde vivo. Si empiezan a oscurecerse inmediatamente o desprenden demasiado líquido, probablemente las has presionado más de lo necesario.
4. Monta la bebida
Reparte el hielo entre dos vasos altos. Añade 150 ml de café frío en cada uno.
Incorpora dos cucharaditas de jarabe de menta por vaso. Agrega cuatro hojas ligeramente presionadas y remueve durante unos 10 segundos.
Prueba la bebida antes de añadir más jarabe. Si el café resulta muy intenso, agrega entre 15 y 30 ml de agua fría. Si prefieres una textura más ligera y efervescente, utiliza agua con gas.
La bebida debe servirse inmediatamente. Mantener las hojas de menta dentro del café durante muchas horas puede intensificar demasiado las notas herbales.
5. Ajusta antes de servir
Después del primer sorbo, realiza solo un ajuste cada vez:
- Si falta dulzor, añade media cucharadita de jarabe.
- Si falta aroma a menta, añade una hoja ligeramente presionada o acerca una ramita fresca al borde del vaso.
- Si el café está demasiado concentrado, añade agua fría.
- Si ha quedado muy dulce, incorpora más café sin endulzar.
- Si se siente aguado, añade café concentrado o cubos de café congelado.
Remueve de nuevo, decora con una ramita de menta y sirve.
Guía sensorial: ¿cómo saber si está bien equilibrado?
Una buena receta no debería depender solamente de seguir cantidades. También conviene observar el aroma, el sabor, la temperatura y la textura.
Aroma
Al acercar el vaso, deberías percibir primero el aroma fresco de la ramita de menta y, casi al mismo tiempo, el olor tostado del café.
La menta no debe recordar a pasta dental, caramelo medicinal o enjuague bucal. Si eso sucede, probablemente se ha utilizado demasiado extracto, jarabe comercial o menta triturada.
El café tampoco debería desaparecer. Si solo percibes azúcar y menta, añade café frío sin endulzar.
Sabor
En el primer contacto debe aparecer el café. La menta debería sentirse después, especialmente al final del sorbo.
El dulzor tiene la función de unir los dos sabores, no de dominarlos. La bebida puede resultar ligeramente dulce, pero debe seguir siendo reconocible como café.
Cuando el sabor herbal se mantiene demasiado tiempo en la boca o genera una sensación amarga, conviene retirar las hojas y diluir la bebida con café, agua o leche.
Textura
La versión principal tiene una textura ligera, limpia y fácil de beber. No debe quedar espesa ni pegajosa.
Una cantidad excesiva de jarabe puede producir una sensación densa. En ese caso, añade café o agua fría en pequeñas cantidades.
La variante con leche será más cremosa, mientras que la versión con agua con gas tendrá una sensación más viva y efervescente.
Temperatura
El café debe servirse muy frío, pero no completamente insípido. Una temperatura aproximada de entre 4 y 8 °C permite mantener la sensación refrescante sin apagar totalmente los aromas.
Los cubos grandes ayudan a conservar la temperatura y diluyen la bebida más lentamente que el hielo picado.
¿Con qué cafetera se puede preparar?
Esta receta no exige una cafetera específica. Lo importante es obtener aproximadamente 300 ml de café frío, aromático y ligeramente concentrado.
| Método | Preparación para dos vasos |
|---|---|
| Cold brew | Mezcla 30 g de café grueso con 360 ml de agua. Deja reposar entre 10 y 12 horas, cuela y utiliza 300 ml |
| Prensa francesa | Prepara 360 ml de café con 24 g de molienda media-gruesa. Baja el émbolo, enfría y utiliza 300 ml |
| Cafetera de goteo | Utiliza 24 g de café para 360 ml de agua. Enfría completamente antes de servir |
| Cafetera italiana | Mezcla 160 ml de café de moka con 140 ml de agua fría |
| Máquina de espresso | Mezcla 120 ml de espresso, aproximadamente cuatro shots, con 180 ml de agua fría |
| Cafetera de cápsulas | Prepara cuatro espressos o dos lungos y completa con agua fría hasta obtener 300 ml |
| Aeropress | Prepara dos extracciones concentradas y completa con agua fría hasta llegar a 300 ml |
| Café soluble | Disuelve cuatro cucharaditas rasas en 300 ml de agua y deja enfriar |
Cold brew: la opción más suave
El cold brew resulta especialmente útil para esta receta porque suele ofrecer una bebida redonda y fácil de mezclar con menta. Su preparación lenta permite conseguir intensidad sin depender del calor en el momento de servir.
No es necesario preparar un concentrado extremadamente fuerte. Una proporción cercana a 1 parte de café por 12 partes de agua funciona bien para beber directamente sobre hielo.
Espresso: para un sabor más intenso
El espresso crea una bebida con más cuerpo y un aroma tostado más marcado. Para dos vasos, utiliza cuatro shots y dilúyelos con agua fría.
Deja que el espresso pierda parte de su temperatura antes de añadirlo al hielo. De lo contrario, se producirá una dilución rápida.
Cafetera italiana: intensa y accesible
La cafetera italiana genera un café concentrado que combina bien con menta, leche y jarabes. Como su intensidad es mayor que la de un café filtrado, conviene diluirlo antes de servir.
Empieza con una proporción aproximada de 160 ml de café y 140 ml de agua fría para dos vasos.
Prensa francesa o cafetera de goteo
Ambas permiten preparar suficiente cantidad para varias personas. Utiliza una proporción ligeramente más intensa que la habitual y enfría el café antes de montar la bebida.
La prensa francesa puede dejar pequeños sedimentos. Para una textura más limpia, pasa el café por un filtro de papel después de presionarlo.
¿Menta o hierbabuena?
Aunque a menudo se utilizan como si fueran el mismo ingrediente, pueden aportar resultados diferentes.
La hierbabuena suele tener un perfil más suave, dulce y redondo. Es una buena elección para quienes desean una bebida fresca sin una sensación mentolada demasiado intensa.
La menta puede presentar un carácter más potente, dependiendo de la variedad. Conviene empezar con pocas hojas y ajustar.
Para dos vasos, utiliza como referencia:
- 8 hojas medianas de menta.
- Entre 10 y 12 hojas de hierbabuena.
- Entre 20 y 30 ml de jarabe suave.
- Solo una o dos gotas de extracto concentrado, cuando el fabricante permita utilizarlo en bebidas.
Los extractos comerciales requieren especial cuidado. Su concentración puede ser muy superior a la de una infusión casera. Añadirlos sin medir es una de las formas más rápidas de obtener un sabor parecido a caramelo medicinal o pasta dental.
¿Cómo ajustar la intensidad?
No todas las personas buscan el mismo equilibrio. Estas proporciones permiten adaptar la receta sin perder el sabor del café.
| Intensidad | Café por vaso | Jarabe por vaso | Menta por vaso |
|---|---|---|---|
| Suave | 150 ml | 5 ml | 2 hojas |
| Equilibrada | 150 ml | 10 ml | 4 hojas |
| Intensa | 150 ml | 15 ml | 5 o 6 hojas |
| Poco dulce | 150 ml | 5 ml | 4 hojas |
| Más dulce | 150 ml | 15 ml | 3 o 4 hojas |
Empieza siempre por la versión equilibrada o poco dulce. Añadir más jarabe es fácil, pero corregir una bebida demasiado dulce exige preparar más café.
Para aumentar el aroma sin añadir azúcar, utiliza una ramita fresca en el borde del vaso. Al acercarla a la nariz, la percepción de menta aumentará sin modificar demasiado el sabor.
Tabla para corregir problemas frecuentes
| Problema | Causa probable | Solución inmediata | ¿Cómo evitarlo? |
|---|---|---|---|
| El café está muy amargo | Sobreextracción o café demasiado concentrado | Añade 15 ml de agua o leche cada vez | Utiliza molienda más gruesa o reduce el tiempo de extracción |
| Apenas se nota la menta | Pocas hojas o jarabe demasiado suave | Añade media cucharadita de jarabe o una ramita fresca | Infusiona el jarabe durante 8 o 10 minutos |
| Sabe demasiado herbal | Hojas trituradas o contacto prolongado | Retira y cuela las hojas; añade más café | Presiona la menta suavemente y sirve al momento |
| Recuerda a pasta dental | Exceso de extracto o menta muy intensa | Dilúyelo con café y hielo | Mide el extracto por gotas y prueba antes de añadir más |
| Está demasiado dulce | Exceso de jarabe | Añade café frío sin endulzar | Empieza con dos cucharaditas por vaso |
| Ha quedado aguado | Café caliente sobre demasiado hielo | Añade café concentrado o cubos de café | Enfría el café antes de servir |
| No está suficientemente frío | Poco hielo o café templado | Añade cubos grandes y remueve | Refrigera previamente el café y los vasos |
| La leche se ha cortado | Exceso de cítricos o temperaturas diferentes | Prepara de nuevo la parte láctea | No combines leche con demasiado limón y enfría los ingredientes |
| El jarabe tapa el café | Demasiado azúcar o menta | Añade café sin endulzar | Utiliza el jarabe como ajuste, no como base |
| Las hojas se oscurecen | Menta golpeada o caliente | Retíralas y decora con hojas nuevas | Añade la menta al final |
Sustituciones con cantidades equivalentes
| Ingrediente original | Sustitución | Cantidad equivalente | Efecto en el resultado |
|---|---|---|---|
| 300 ml de café filtrado | Espresso diluido | 120 ml de espresso + 180 ml de agua | Mayor cuerpo e intensidad |
| 300 ml de café filtrado | Café de cafetera italiana | 160 ml de café + 140 ml de agua | Perfil tostado y concentrado |
| 20 ml de jarabe de menta | Miel | 10 o 15 ml + 8 hojas de menta | Sabor más floral |
| 20 ml de jarabe de menta | Panela líquida | 15 o 20 ml + 8 hojas de menta | Notas acarameladas |
| 8 hojas de menta | Hierbabuena | Entre 10 y 12 hojas | Resultado más suave |
| 60 ml de leche | Bebida de avena | 60 ml | Textura cremosa y ligeramente dulce |
| 60 ml de leche | Bebida de almendra | 60 ml | Textura más ligera |
| Agua fría | Agua con gas | Entre 60 y 90 ml | Bebida efervescente |
| Hielo normal | Cubos de café | La misma cantidad | Menor dilución |
| Café con cafeína | Café descafeinado | La misma cantidad | Mantiene la estructura de la receta |
| Azúcar blanca | Azúcar moreno | La misma cantidad | Sabor más profundo |
| Jarabe casero | Sirope comercial | Empieza con 5 ml por vaso | Puede ser más intenso y dulce |
Variaciones de café con menta
Café con menta y leche
Para una versión más cremosa, utiliza:
- 240 ml de café frío
- 120 ml de leche o bebida vegetal
- 20 ml de jarabe de menta
- Hielo
- 8 hojas de menta
Reparte los ingredientes entre dos vasos y remueve. La leche de avena aporta una textura cremosa, mientras que la de almendra genera un resultado más ligero.
Espresso con menta y agua con gas
Combina:
- 120 ml de espresso frío
- 120 ml de agua fría
- 120 ml de agua con gas
- 20 ml de jarabe de menta
- Hielo
- Menta fresca
Sirve el agua con gas al final y remueve suavemente para conservar la efervescencia.
Café con menta y cítricos
Añade una tira de piel de naranja o entre 10 y 15 ml de jugo de naranja por vaso.
También puedes incorporar unas gotas de limón, pero conviene empezar con una cantidad pequeña. La acidez debe aportar frescor, no dominar el café.
No combines una gran cantidad de cítricos con leche, ya que la acidez puede alterar su textura.
Café con menta sin azúcar
Omite el jarabe y utiliza entre cuatro y seis hojas de menta por vaso. Presiónalas suavemente y añade una ramita fresca al servir.
También puedes infusionar la menta en 60 ml de agua caliente durante cinco minutos, enfriar la infusión y repartirla entre los vasos.
Café descafeinado con menta
Sustituye el café por la misma cantidad de descafeinado. No necesitas modificar el resto de la receta.
Esta variante permite disfrutar de la bebida por la tarde o por la noche sin cambiar su estructura.
Café con cubos de café congelado
Vierte café frío en una cubitera y congélalo durante al menos cuatro horas. Utiliza los cubos en lugar de hielo normal.
A medida que se derritan, reforzarán el sabor en vez de diluirlo.
¿Cómo evitar que el café con hielo quede aguado?
La dilución es uno de los problemas más frecuentes de las bebidas frías. Puede evitarse con cuatro medidas sencillas.
Enfría el café antes de servir
El café caliente derrite el hielo rápidamente. Déjalo enfriar a temperatura ambiente y después refrigéralo.
Prepara un café ligeramente concentrado
Utiliza entre un 10 % y un 20 % más de café molido que en tu preparación habitual. No aumentes demasiado el tiempo de extracción, porque podrías generar amargor.
Utiliza cubos grandes
Los cubos grandes tienen menos superficie expuesta y se derriten más lentamente que el hielo triturado.
Prepara cubos de café
Es la solución más eficaz cuando quieres conservar la intensidad durante más tiempo. También permite aprovechar pequeñas cantidades de café sobrante, siempre que todavía tenga buen aroma.
¿Cómo conservar el café y el jarabe de menta?
El café preparado puede conservarse en un recipiente cerrado dentro del refrigerador durante uno o dos días. Después de ese tiempo, suele perder aroma y desarrollar un perfil más plano.
El jarabe de menta puede conservarse entre siete y diez días en un frasco limpio y bien cerrado. Mantenlo refrigerado y utiliza siempre una cuchara limpia.
Desecha el jarabe si presenta:
- Olor fermentado.
- Burbujas que no estaban presentes al prepararlo.
- Aparición de moho.
- Cambios extraños de color.
- Textura viscosa poco habitual.
No conviene almacenar la bebida completamente montada. Mezcla el café, el hielo, las hojas y el jarabe justo antes de servir. De esta manera, evitarás que la menta se oscurezca y que el hielo diluya la preparación.
Información nutricional aproximada
Los valores dependen de la concentración del jarabe, el tipo de leche y las cantidades finales.
Por vaso, sin leche
- Energía: entre 20 y 30 kcal
- Carbohidratos: entre 5 y 7 g
- Azúcares: entre 5 y 6 g
- Proteínas: menos de 1 g
- Grasas: menos de 1 g
- Cafeína: variable según el método y el café
Por vaso, con 60 ml de leche
- Energía: entre 55 y 80 kcal
- Carbohidratos: entre 8 y 12 g
- Azúcares: entre 7 y 10 g
- Proteínas: entre 2 y 3 g
- Grasas: entre 1 y 3 g
Para reducir el contenido de azúcar, utiliza la mitad del jarabe o prepara la versión sin endulzar. La información es orientativa y no sustituye un cálculo nutricional realizado con las marcas e ingredientes concretos utilizados.
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Consejos para servirlo
Utiliza un vaso alto y transparente para destacar el color del café y los cubos de hielo. Enfría el vaso durante unos minutos antes de servir para mantener la temperatura durante más tiempo.
Decora con una ramita pequeña de menta. No es necesario llenar el vaso de hojas; una sola ramita bien colocada ofrece aroma y una presentación más limpia.
También puedes añadir:
- Una tira fina de piel de naranja.
- Una rodaja pequeña de limón.
- Algunos granos de café alrededor del vaso.
- Una pajita reutilizable.
- Una capa ligera de espuma de leche.
Esta bebida combina especialmente bien con bizcochos de vainilla, chocolate negro, galletas de avena, tartas cítricas y postres poco azucarados.
Preguntas frecuentes
¿Puedo añadir menta directamente al café caliente?
Sí, pero conviene limitar el tiempo de contacto. Añade las hojas después de retirar el café del fuego y déjalas entre tres y cinco minutos. Después, cuela la preparación.
Una infusión demasiado larga puede producir notas vegetales o amargas.
¿Cuántas hojas de menta necesito por vaso?
Empieza con cuatro hojas medianas por vaso. Puedes aumentar hasta cinco o seis cuando la variedad sea suave.
Si utilizas hierbabuena, probablemente necesitarás alguna hoja adicional.
¿Es mejor usar cold brew o espresso?
El cold brew produce una bebida más suave y fácil de equilibrar. El espresso genera mayor intensidad y cuerpo.
Los dos métodos funcionan. La elección depende de si prefieres un perfil ligero o un café más marcado.
¿Cómo evito que quede demasiado amargo?
Utiliza café bien extraído, enfríalo antes de añadir el hielo y evita triturar excesivamente la menta.
Si ya está amargo, añade agua fría, leche o café menos concentrado en pequeñas cantidades.
¿Puedo prepararlo con antelación?
Puedes preparar el café y el jarabe con antelación, pero conviene montar la bebida justo antes de servir.
No dejes las hojas de menta dentro del café durante toda la noche.
¿Cómo intensifico el aroma sin añadir más azúcar?
Coloca una ramita fresca en el borde del vaso o añade una hoja ligeramente presionada.
El aroma cercano a la nariz puede aumentar la percepción de frescor sin necesidad de añadir más jarabe.
¿Puedo utilizar extracto de menta?
Sí, pero empieza con una sola gota por vaso. Remueve, prueba y añade otra solo cuando sea necesario.
La concentración cambia según la marca, por lo que siempre debes revisar las instrucciones del fabricante.
¿Se puede preparar sin azúcar?
Sí. Omite el jarabe y utiliza menta fresca o una infusión de menta previamente enfriada.
También puedes utilizar un edulcorante apto para bebidas frías.
¿Qué bebida vegetal combina mejor?
La bebida de avena aporta una textura cremosa y un dulzor suave. La de almendra genera un perfil más ligero.
Las bebidas de coco pueden dominar la menta y el café, por lo que conviene emplearlas en menor cantidad.
¿Cómo evito que el hielo diluya el café?
Utiliza café frío, cubos grandes y una preparación ligeramente concentrada. Los cubos de café congelado ofrecen el mejor resultado cuando la bebida se va a consumir lentamente.
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Conclusión
Preparar un buen café con menta no consiste en añadir muchas hojas o una gran cantidad de jarabe. El equilibrio aparece cuando el café conserva su carácter y la menta aporta un final fresco sin dominar.
Para dos vasos, una proporción fiable es utilizar 300 ml de café frío, 20 ml de jarabe y ocho hojas de menta. A partir de esa base puedes ajustar el dulzor, la intensidad y la textura.
Mi recomendación es empezar siempre con cantidades moderadas, enfriar el café antes de servirlo y presionar las hojas con suavidad. Si deseas más aroma, utiliza una ramita fresca en el borde del vaso antes de aumentar el jarabe.
La receta funciona con cold brew, prensa francesa, cafetera de goteo, cafetera italiana, espresso, cápsulas y café soluble. También admite versiones con leche, agua con gas, cítricos, café descafeinado o cubos de café.
El resultado debe ser frío, aromático y fácil de beber: el café aparece primero, la menta refresca al final y el dulzor mantiene unidos ambos sabores.
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